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September 20, 2013

Swamp Thing # 49 & 50 - Moore, Bissette, Totleben & Woch

Stephen Bissette & John Totleben
Words are an important part of a spell, much in the same way that good writers can create real magic using only words. “The Summoning” (published in Swamp Thing # 46, June 1986), it’s all about conjurors, spells and the mighty magic of literature. 

Alan Moore summons some of the most obscure characters of the DC Universe, those who dabble with the arcane, those with wizardry enough to conquer the astral plane. John Constantine reunites Baron Winter, Sargon the Sorcerer, Dr. Occult, Steve Dayton (formerly known as Mento of the Doom Patrol), Zatara and Zatanna. Meanwhile, Swamp Thing reunites Deadman, the Phantom Stranger, Doctor Fate, the Spectre and the Demon Etrigan. The war against the primordial darkness is about to begin, and not even the creatures of hell are comfortable with this new threat (Etrigan admits “favoring the devil that we know”).

When I first read “The Summoning” I realized how Machiavellian John Constantine can be. He manipulates Baron Winter to use his mansion in Georgetown as an operations center, he lies to Steve Dayton telling him that his life won’t be in danger, and his cynicism never prevents him from smiling as he remembers his sessions of tantric sex with Zatanna, the daughter of the prestigious warlock Zatara. Stan Woch and Alfredo Alcalá capture the monstrous essence of hell, while portraying an ominous atmosphere in the real world, with a special emphasis on the twisted expressions of Constantine and his colleagues.

“I have seen… human beings… both tormentors and tormented… locked into a dismal circle… of pain and retribution… gender against gender… race against race… generations lost… in a maze of death… and guilt… and gunfire” ponders Swamp Thing, as he remembers his journey through the darkest corners of America. His days of traveling are over. “American Gothic” has ended. And that’s the beginning of “The End” (July 1986), a double-sized anniversary edition that celebrates the 50th issue of Swamp Thing. It’s here that everything gets kicked into “the high gear that whirls us remorselessly towards the cycle’s climax”, as Charles Shaar Murray affirms.

Deep in the wastelands of hell, the final battle against the primordial darkness begins. Etrigan the Demon is the first to attack, but his fatalism marks his defeat; the second one is Doctor Fate, but his contempt causes his downfall; the third one is the Spectre, the most powerful creature on Earth, Heaven and Hell, but not even his divine thirst for vengeance is enough. Finally, Swamp Thing surprises the primordial darkness with his calmness, his roots in nature, and although he won’t harm his enemy in return he receives no harm at all. His conclusions, nevertheless, deserve to be highlighted: “the black soil… is rich in foul decay… yet glorious life… springs from it […] perhaps evil… is the humus formed by virtue’s decay… and perhaps… perhaps it is from that dark, sinister loam… that virtue grows strongest”.
Stan Woch & Alfredo Alcalá

Meanwhile, on Earth, the séance continues. John Constantine tries to channelize all the mystic energies at his disposal to help Swamp Thing and his allies. But they’re dealing with forces beyond human comprehension and the result is tragic: Sargon the Sorcerer burns alive, and then Zatara suffers the same agony. Finally Steve Dayton’s mind collapses. Constantine and the remaining survivors understand the high cost of victory.

As Neil Gaiman observes on the prologue “the consummation of the ‘American Gothic’ storyline was twice the length of a regular comic, it could still be longer. Armageddon comes and goes in forty pages, leaving in its wake a number of dead and shattered individuals and a philosophy that practically any religion would find heretical –or at least uncomfortable. It also marked the end of the Bissette and Totleben art team”. 

Indeed, this is the final issue illustrated by the marvelously talented Stephen Bissette and John Totleben. Their farewell is a deeply evocative, beautiful depiction of the apocalypse, of the end of all things, and they manage to create the definitive evil, something so powerful that can actually scare the demons of hell. Bissette, Veitch and Totleben bestow upon Doctor Fate, Spectre and the others a sense of dignity but also despair. The “spontaneous combustion” of Sargon and Zatara is brutal, and they apply the most delicate textures of the brush to show us how shocking can it be to see human flesh burning. 
Cain and Abel look upon an horde of demons led by Swamp Thing and Deadman /
Caín y Abel miran la horda de demonios dirigida por la Cosa del Pantano y Deadman 

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Doctor Fate is defeated / Doctor Fate es derrotado

Las palabras son una pieza clave de los hechizos, del mismo modo que los buenos escritores pueden crear magia de verdad usando sólo palabras. "La invocación" (publicada en "Swamp Thing" # 46, junio de 1986), es sobre conjuros, hechizos y la poderosa magia de la literatura. 

Alan Moore convoca a algunos de los personajes más oscuros del Universo DC, aquellos que experimentan con lo arcano, aquellos con hechicería suficiente para conquistar el plano astral. John Constantine reúne a Baron Winter, Sargon el hechicero, Dr. Occult, Steve Dayton (conocido en el pasado como Mento, de la Patrulla Condenada), Zatara y Zatanna. Mientras tanto, Swamp Thing reúne a Deadman, Phantom Stranger, Doctor Fate, Spectre y el demonio Etrigan. La guerra con la oscuridad primordial está por empezar, y ni siquiera las criaturas del infierno se sienten cómodas ante esta nueva amenaza (Etrigan admite “favorecer al diablo que conocemos”).

Cuando leí "La invocación" por primera vez, me di cuenta de lo maquiavélico que podía ser John Constantine. Él manipula a Baron Winter para usar su mansión en Georgetown como centro de operaciones, le miente a Steve Dayton diciéndole que su vida no correrá peligro, y su cinismo nunca le impide sonreír mientras recuerda sus sesiones de sexo tántrico con Zatanna, la hija del prestigioso brujo, Zatara. Stan Woch y Alfredo Alcalá capturan la esencia monstruosa del infierno, mientras que expresan una atmósfera ominosa en el mundo real, con énfasis especial en las expresiones retorcidas de Constantine y sus colegas.

If the Spectre has fallen, can Swamp Thing prevail? /
Si Spectre ha caído, ¿podrá prevalecer la Cosa del Pantano?
"He visto... seres humanos... tanto atormentadores como atormentados... presas de un terrible círculo... de dolor y retribución... género contra género... raza contra raza... generaciones perdidas... en un laberinto de muerte... y culpa... y pólvora", reflexiona la Cosa del Pantano, mientras recuerda su viaje por los rincones más oscuros de Estados Unidos. Sus días de viaje han terminado. “American Gothic” ha terminado. Y ese es el principio de “El fin” (julio de 1986), una edición de aniversario extra grande que celebra el número 50 de "Swamp Thing". Es aquí donde todo llega "a la máxima velocidad que nos arremolina sin remordimientos hacia el clímax del ciclo", tal como afirma Charles Shaar Murray.

En lo más profundo del infierno, comienza la batalla final contra la oscuridad primordial. El demonio Etrigan es el primero en atacar, pero su fatalismo causa su derrota; el segundo es Doctor Fate, pero su desprecio marca su caída; el tercero es Spectre, la criatura más poderosa de la Tierra, del cielo y del infierno, pero ni siquiera su divina sed de venganza es suficiente. Finalmente, la Cosa del Pantano sorprende a la oscuridad primordial con su calma, sus raíces en la naturaleza, y aunque no puede dañar a su enemigo tampoco recibe ningún daño. Sus conclusiones, no obstante, merecen ser resaltadas: “la negra tierra... es rica en obscena descomposición... sin embargo, la gloriosa vida... brota de ella […] tal vez la maldad... es el humus formado por la descomposición de la virtud... y tal vez... tal vez es en ese musgo siniestro... en el que la virtud crece con más fuerza”.
The primordial darkness is unleashed / la oscuridad primordial es desatada

Mientras tanto, en la Tierra, la sesión de espiritismo continúa. John Constantine intenta canalizar todas las energías místicas a su disposición para ayudar a la Cosa del Pantano y a sus aliados. Pero se enfrentan a fuerzas más allá de la comprensión humana y el resultado es trágico: Sargon el hechicero se quema vivo, y luego Zatara sufre la misma agonía. Finalmente, la mente de Steve Dayton colapsa. Constantine y los sobrevivientes restantes entienden el alto costo de la victoria.

Como observa Neil Gaiman en el prólogo “la consumación de la saga ‘American Gothic’ tenía el doble de ancho de un cómic normal, y aun así pudo ser más grande. El Armagedón llega y se va en cuarenta páginas, dejando un rastro de muertos e individuos destrozados y una filosofía que prácticamente toda religión calificaría de herética –o por lo menos incómoda. También marcó el fin del equipo artístico de Bissette y Totleben”. 

De hecho, este es el último número ilustrado por los maravillosamente talentosos Stephen Bissette y John Totleben. Su despedida es profundamente evocativa, un hermoso retrato del apocalipsis, del fin de todas las cosas, y logran crear la maldad definitiva, algo tan poderoso que puede incluso espantar a los demonios del infierno. Bissette, Veitch y Totleben le otorgan a Doctor Fate, Spectre y los demás un sentido de dignidad pero también de desesperación. La “combustión espontánea” de Sargon y Zatara es brutal, y ellos aplican las texturas más delicadas del pincel para mostrarnos lo impactante que es ver la carne humana quemándose.

September 5, 2013

Swamp Thing # 46, 47 & 48 - Moore, Bissette, Totleben & Woch

Stephen Bissette & John Totleben
The red skies gleam on the horizon, time melts as different eras amalgamate with each other, the weather patterns all over the globe have gone crazy. The end is nigh. And Alan Moore forces us to see the extent of the damage: “Something was eating the sky. Everyone who’s ever hoped to be long dead by doomsday looked up, and the feeling in their stomachs was just as they’d always known it would be”. 

Revelations” (published in Swamp Thing # 46, March 1986) begins as a Crisis on Infinite Earths crossover and ends up on a very disturbing note. In 1986, DC Comics set about the difficult mission of streamlining their heroes. Crisis on Infinite Earths was the first mega-event conceived to alter the status quo (“Worlds will live. Worlds will die. And the DC Universe will never be the same”). 

In “Revelations”, Swamp Thing and John Constantine are transported to the Monitor’s satellite, where every superhero of the DC Universe has been summoned. Thousands of characters “a surreal and glimmering mardi gras of costumes… and semblances too strange… to be costumes” heed the call of Alexander Luthor. Earth, the galaxy, the entire universes and all parallel realities and dimensions are about to be destroyed. And every hero must play its role. Alexander Luthor holds a brief but meaningful audience with Swamp Thing and John Constantine. Others will take care of the preservation of Earth in the physical plane, but saving the spiritual plane is a priority. 

The final three pages are a masterwork of the horror genre, as Sister Ann Marie –one of Constantine’s associates– looks for help in the most awful neighborhoods of London. Something tells her she’s being followed. Then she takes the subway, and still she’s being hunted. Trapped in a subterranean station, she must do everything she can to escape from the shadows. She runs, but she knows she can’t outrun death. Stephen Bissette and John Totleben capture the claustrophobic essence of the subterranean, the feeling of entombment; with profound black lines and large shadows, they meticulously carve the face of the nun –an old woman– and make her look even more wrinkled. We could say that Bissette and Totleben are kings of the realm of the night, but in the initial pages of “Revelations” it’s clear that they also rule in the realm of the day: their portrayal of hordes of clean and shiny superheroes is stunning, their interpretation of the young Alexander Luthor is both dazzling and faithful to the original George Pérez version. 

When John Constantine appeared for the first time, he promised Swamp Thing knowledge. And now he finally fulfills his promise in “The Parliament of Trees” (April 1986). Charles Shaar Murray, in the prologue makes the following statement: “‘The Parliament of Trees’ with its taut, raging dissection of the intimate connections between voyeurism and puritanism, sows the first seeds of the explosion which will carry Swamp Thing –and Abby– far beyond the climax of ‘American Gothic’”. Deep in a South-American forest, there is a place inhabited by other elemental creatures, they’ve been there for centuries and they were all once like Swamp Thing. Full of questions, Swamp Thing lets his roots grow near to the roots of the other elementals, and he establishes a dialogue with them mediated neither by the sound of voice nor the rationale of humans. Nevertheless, the Parliament of Trees rejects Swamp Thing. “They were creatures… like me… like me… and they cast me out”. Artists Stan Woch and Ron Randall reproduce the beauty of nature and together create exquisite designs that combine the human anatomy with the shape of trees.
Alexander Luthor and the heroes of the DC Universe /
Alexander Luthor y los héroes del Universo DC


A Murder of Crows” is the conclusion of the American Gothic saga. Everything has been leading up to this final confrontation with the forces of the Brujería. John Constantine had orchestrated his plan and forced Swamp Thing to travel across the nation to face the undiluted presence of evil for one reason: so that he might be prepared to fight against a secret cult that intends to conquer the spiritual plane. 

Most of Constantine’s colleagues have been murdered, but those who have survived travel with him to the Patagonia, to the cave where the Brujería is hidden. But nothing goes according to plan, Swamp Thing and John Constantine barely escape alive. The mission is a complete failure. Meanwhile, back in Louisiana, a newspaper has run a photography that shows a naked Abigail being intimate with a creature of the swamp. Accused of being a sex offender, she’s fired from her job and arrested immediately afterwards.


Although in previous chapters we’ve seen John Totleben focusing only on inking, in “A Murder of Crows” he proves to be every bit as genius in his capacity of penciler, adding richly detailed textures to Swamp Thing’s body, sculpting figures in the dark as if they were made out of clay, showing us the horror of the cave and the human remains while concealing other aspects (and thus igniting our imagination). Totleben’s dynamism and panel arrangement also deserve as much praise as possible. 
The Parliament of Trees / El parlamento de los árboles
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American Gothic: vampires, werewolves, zombis and more /
American Gothic: vampiros, hombres lobo, zombies y más

Los cielos rojos surcan el horizonte, el tiempo se derrite mientras diferentes eras se amalgaman entre sí, los patrones climáticos enloquecen en todo el mundo. El fin está cerca. Y Alan Moore nos obliga a ver la extensión del daño: "Algo estaba comiéndose el cielo. Todos los que habían esperado morir mucho antes del día del apocalipsis miraron hacia arriba, y la sensación en sus estómagos era justo como supieron siempre que sería".

“Revelaciones” (publicado en Swamp Thing # 46, marzo de 1986) empieza como un crossover de las Crisis en Tierras Infinitas y termina de manera muy perturbadora. En 1986, DC Comics emprendió la difícil tarea de reestructurar a sus héroes. Crisis en Tierras Infinitas fue el primer mega-evento concebido para alterar el status quo ("Mundos vivirán. Mundos morirán. Y el Universo DC nunca volverá a ser el mismo").

En “Revelaciones”, la Cosa del Pantano y John Constantine son transportados al satélite del Monitor, allí han sido convocados todos los superhéroes del universo DC. Miles de personajes “un carnaval surreal y luminoso de disfraces... y apariencias demasiado extrañas... para ser disfraces” obedecen la llamada de Alexander Luthor. La Tierra, la galaxia, universos enteros y todas las realidades y dimensiones paralelas están a punto de ser destruidas. Y cada héroe debe desempeñar un rol. Alexander Luthor tiene una breve pero significativa audiencia con la Cosa del Pantano y John Constantine. Otros se encargarán de preservar la Tierra en el plano físico, pero salvar el plano espiritual es una prioridad.
John Constatine against the darkness (art by John Totleben) / John Constatine contra la oscuridad (arte de John Totleben)

Las tres páginas finales son una obra maestra del género de terror, la hermana Ann Marie –una de las aliadas de Constantine– busca ayuda en los barrios más horribles de Londres. Algo le dice que está siendo seguida. Entonces toma el metro pero sigue siendo acechada. Atrapada en una estación subterránea, ella deberá hacer todo lo que pueda para escapar de las sombras. Corre, pero sabe que no puede correr más rápido que la muerte. Stephen Bissette y John Totleben capturan la esencia claustrofóbica del subterráneo, la sensación de estar en una tumba; con líneas negras profundas y largas sombras, tallan meticulosamente la cara de la monja -una anciana- y la hacer ver aún más arrugada. Podríamos decir que Bissette y Totleben son reyes del reino de la noche, pero en las páginas iniciales de “Revelaciones” queda claro que también dominan el reino del día: es estupendo el retrato de las hordas de limpios y relucientes superhéroes, y la interpretación del joven Alexander Luthor es asombrosa y fiel a la versión original de George Pérez.
Inside the cave of the Brujería / Dentro de la cueva de la Brujería

Cuando John Constantine apareció por primera vez, le prometió a la Cosa del Pantano conocimiento. Y ahora finalmente cumple su promesa en "El parlamento de los árboles" (abril 1986). Charles Shaar Murray, en el prólogo, afirma lo siguiente: “‘El parlamento de los árboles’ con su firme y furibunda disección de las conexiones íntimas entre voyerismo y puritanismo, planta las primeras semillas de la explosión que llevará a la Cosa del Pantano –y a Abby– mucho más allá del clímax de ‘American Gothic’”. En la profundidad de una selva sudamericana, hay un lugar habitado por otras criaturas elementales, han estado allí durante siglos y todos fueron como la Cosa del Pantano alguna vez. Lleno de preguntas, la Cosa del Pantano deja que sus raíces crezcan cerca de las raíces de los otros elementales, y establece un diálogo con ellos que no es desvirtuado por la voz ni por la racionalidad humana. No obstante, el parlamento de los árboles rechaza a la  Cosa del Pantano. "Ellos eran criaturas... como yo... como yo... y me han abandonado". Los artistas Stan Woch y Ron Randall reproducen la belleza de la naturaleza y juntos crean diseños exquisitos que combinan la anatomía humana con la forma de los árboles.

"Un asesinato de cuervos" es la conclusión de la saga American Gothic. Todo confluye en la confrontación final con las fuerzas de la Brujería. Constantine ha fraguado un plan y ha obligado a la Cosa del Pantano a viajar a lo largo de la nación para enfrentarse a la presencia indisoluble del mal con un objetivo: para que pueda prepararse para la pelea contra un culto secreto que pretende conquistar el plano espiritual.

Muchos de los colegas de Constantine han sido asesinados, pero aquellos que sobreviven viajan con él hasta la Patagonia, a la cueva donde se oculta la Brujería. Pero nada va de acuerdo al plan, la Cosa del Pantano y John Constantine apenas escapan con vida. La misión es un completo fracaso. Mientras tanto, en Luisiana, un periódico ha publicado una fotografía que muestra a una Abigail desnuda en un momento de intimidad con una criatura del pantano. Acusada de ser una depravada sexual, es despedida de su trabajo y velozmente arrestada. 

Aunque en capítulos previos hemos visto a John Totleben enfocándose solamente en el entintado, en "Un asesinato de cuervos" demuestra que es más que genial en su capacidad como dibujante a lápiz, añadiendo texturas ricamente detalladas al cuerpo de la Cosa del Pantano, esculpiendo figuras en la oscuridad como si estuviesen hechas de arcilla, mostrándonos el horror de la cueva y los restos humanos mientras oculta otros aspectos (encendiendo así nuestra imaginación). El dinamismo de Totleben y la distribución de viñetas también merecen todos los elogios posibles.

August 26, 2013

Swamp Thing # 43, 44 & 45 - Moore, Bissette, Woch & Totleben

Stephen R. Bissette & John Totleben
For decades, drugs were one of many untouched –and untouchable– taboos of American mainstream comics. But drug consumption wasn’t something strange for Alan Moore (after all, he got expelled from his school as a teenager due to an altercation involving drugs). Occasionally DC and Marvel addressed the issue of drugs, always focusing on the negative aspects of addiction and the lethal consequences of ingesting illegal substances. So I’m surprised to see how “Windfall” (published in Swamp Thing # 43, December 1985) was approved in the first place. After all, here drugs are not only the path to hell, they’re also a stairway to heaven. I guess we owe it all to the audaciousness of editor Karen Berger.

Chester, a jobless hippy who sells marijuana to his loyal customers, becomes the focal point of this amoral tale. The rest of the characters converge around him, attracted by his latest discovery: a fruit produced by the body of Swamp Thing. He shares the fruit with two men. The first man gives it to his wife, who’s dying of cancer, and through a psychedelic dream the couple rediscovers the value of life and the beauty of nature: “We spend our lives, pressing our bodies against each other, trying to break the surface tension of our skins, to unite in a single bead”. The dying woman embraces life more than ever, and through an orgasmic and cosmic experience she bonds with his husband in ways none of them could have imagined before. The second man eats the fruit and sees himself as a monster; plagued by nightmares and horrible visions, he goes mad. He dies only minutes after eating the mysterious fruit.

Chester hears what happened to his ‘customers’. The first one is happy and grateful; the second one, dead. If the fruit somehow brings to the surface who we are, our true essence, then it means that we can either have a good or a bad trip… and the consequences of the bad trip can be deadly. The last page is my favorite. Chester stares at the last piece of fruit, trying to decide if he’s a good or a bad person, trying to speculate what could happen to him if he ingested the fruit. In the end, indecision overwhelms him. He won’t eat it, but then again, would you? 

Penciler Stan Woch and inker Ron Randall take advantage of the hallucination provoked by the fruit and create highly imaginative sequences and an indisputable oneiric beauty; as usual, Tatjana Wood’s colors are superb. 

In the “Bogeymen” (January 1986), a serial killer obsessed with the eyes of his victims goes through the swamps of Louisiana. This is a man that has killed 165 people, and has memorized their eyes. He can remember the eyes of all his victims and he often rejoices in this macabre remembrance. The world is agitated. Madness is stirring inside the Bogeyman’s head, and all around the world, the sky has turned red. 

The Crisis on Infinite Earths is upon us, and the red skies are a warning of what is to come, and that’s what Batman says when he runs into John Constantine and Steve Dayton (formerly known as Mento, the hero with mental powers) in a short but very memorable sequence… seeing Batman taking a few minutes to recognize Mento is just priceless.

Stephen Bissette, Ron Randall and John Totleben magnificently illustrate “Bogeymen”: their detailed lines and intricate designs mesmerize the readers, but it’s the balance between shadows and light that surprises us the most. The final splash page is one of the most beautiful compositions we’ve seen in this title so far, and that’s saying a lot. The face of Swamp Thing is hidden in the darkness of the night, his left eye is there for us to see and his right eye is replaced by the shining midnight moon, and below all of this, the creature of the swamp walks into the woods, into the dark. What a fantastic page. I still remember when I read this story for the first time. Having Swamp Thing materializing in Abigail’s bathroom sure was a scary moment, and it works perfectly thanks to the artistic team.  
Sex: an antidote against death? / el sexo: un antídoto contra la muerte

Ever since the opening salvo of “American Gothic”, Alan Moore reimagined some of the most traditional troupes of the horror genre. Vampires were turned into subaquatic creatures in Rosewood lake; the myth of the werewolf was transformed into an allegory of machismo, the subjugation of women and the lunar phases replaced by the menstrual cycle. Now Moore plays with the classic haunted house, filling the empty figure of the ghost with social criticism. 

Bang, bang! Surely we’ve heard that onomatopoeia before, and Alan Moore plays with it. On the one hand, the bang-bang makes references to revolver shots, but also the sound of hammering. In “Ghost Dance” (February 1986) both elements are combined into one enthralling narrative. A wealthy family has built a house over six acres of their property. Such monumental construction demanded the constant work of men, and thus the sound of hammers and nails were heard for years. Until it all stopped. And once it stopped a very familiar sound reappeared. The sound of guns. Every man, woman or child –even animals– murdered by the bullet of a Cambridge gun reappear as ghosts inside the gigantic house. And when a group of friends visit the house, all the ghosts reawaken.  

This isn’t a politically correct story. Alan Moore challenges the hegemony of groups such as the National Rifle Association (we know that the people who enter the house have ties with that organization), and that’s what’s so great about it. Because the main idea here isn’t a pretty one: America was built on the corpses of Indians, much in the same way that this house was built thanks to the opulence generated by the production and commercialization of the Cambridge repeater (a cheaper version of the Winchester rifle). A hammer against a nail, a bullet against our flesh, it’s all the same. But the sound must stop. And Swamp Thing knows how to stop it. 
While Abigail reads a Clive Barker novel something strange happens in the bathroom /
Mientras Abigail lee una novela de Clive Barker algo extraño sucede en el baño

The art here is in the hands of Stan Woch and Alfredo Alcalá, and they create a dark and ominous atmosphere. They recreate the horror of death but above all the horrific fascination Americans have always felt towards weapons. At the end, John Constantine reappears and congratulates Swamp Thing, but he also highlights how close they are to the end: “I’ve got a couple of front row tickets for the end of the universe”. Now that’s something that deserves to be seen.
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Batman, Steve Dayton (Mento) & John Constantine

Durante décadas, las drogas fueron uno de los muchos tabús intocados -e intocables- de los cómics de difusión masiva de Estados Unidos. Pero el consumo de drogas no era algo ajeno para Alan Moore (después de todo, cuando era adolescente, fue expulsado de su colegio a causa de un altercado que involucraba drogas). Ocasionalmente, DC y Marvel habían mencionado el tema de las drogas, siempre enfocándose en los aspectos negativos de la adicción y en las consecuencias letales de ingerir sustancias ilegales. Así que me sorprende ver que "Fruto del cielo" (publicado en Swamp Thing # 43, diciembre de 1985) fuera aprobado en primer lugar. Después de todo, aquí las drogas no sólo son el camino al infierno, también son la escalera al cielo. Supongo que se lo debemos a la audacia de la editora Karen Berger.

Chester, un hippy desempleado que les vende marihuana a sus leales clientes, se convierte en el punto focal de este relato amoral. El resto de los personajes convergen alrededor de él, atraídos por su más reciente descubrimiento: un fruto producido por el cuerpo de la Cosa del Pantano. Él comparte el fruto con dos hombres. El primero se lo da a su esposa, que está muriendo de cáncer, y a través de un sueño psicodélico la pareja redescubre el valor de la vida y la belleza de la naturaleza: "Vivimos nuestras vidas presionando nuestros cuerpos entre sí, intentando quebrar la tensión en la superficie de nuestras pieles, para unirnos en una sola gota". La mujer moribunda abraza la vida más que nunca, y a través de una experiencia orgásmica y cósmica, se une a su marido en modos que nadie podría haber imaginado antes. El segundo hombre come el fruto y se ve a sí mismo como un monstruo; enloquece plagado por pesadillas y horribles visiones. Muere apenas unos minutos después de comer el misterioso fruto.
Extraordinary composition by Bissette & Totleben /
Extraordinaria composición de Bissette y Totleben

Chester escucha lo que les pasa a sus 'clientes'. El primero está feliz y agradecido; el segundo, muerto. Si la fruta de algún modo trae a la superficie quiénes somos, nuestra verdadera esencia, entonces eso significa que podemos tener un buen o un mal viaje... y las consecuencias del mal viaje pueden ser mortales. La última página es mi favorita. Chester se queda mirando el último pedazo del fruto, intentando decidir si es una buena o mala persona, intentando especular qué podría pasarle si es que ingiere el fruto. Al final, la indecisión lo abruma. No se lo come, pero, ¿acaso ustedes sí se lo comerían? 

Los artistas Stan Woch y Ron Randall aprovechan la alucinación provocada por el fruto y crean secuencias sumamente imaginativas y de una indiscutible belleza onírica; como siempre, los colores de Tatjana Wood están soberbios.

En “El hombre del saco” (enero 1986), un asesino en serie obsesionado con los ojos de sus víctimas atraviesa los pantanos de Louisiana. Este es un hombre que ha matado a 165 personas, y ha memorizado sus ojos. Puede recordar los ojos de todas sus víctimas y a menudo se regodea en esta remembranza macabra. El mundo está agitado. La locura se arremolina en la cabeza del hombre del saco, y a lo largo del mundo, el cielo se ha vuelto rojo.  

La Crisis en Tierras Infinitas ha llegado, y los cielos rojos son una advertencia de lo que pasará, y eso es lo que dice Batman cuando se encuentra con John Constantine y Steve Dayton (antiguamente conocido como Mento, el héroe con poderes mentales) en una corta pero muy memorable escena... Ver a Batman demorándose algunos minutos en reconocer a Mento no tiene precio.
Alan Moore reinvents the haunted house /
Alan Moore reinventa la casa embrujada

Stephen Bissette, Ron Randall y John Totleben ilustran magníficamente “El hombre del saco”: sus líneas detalladas e intrincados diseños hipnotizan al lector, pero lo que más nos sorprende es el balance entre sombras y luz. La página final es una de las más bellas composiciones que hemos visto en la colección, y eso ya es decir bastante. El rostro de la Cosa del Pantano se oculta en la negrura de la noche, el ojo izquierdo está a la vista y el derecho es reemplazado por la resplandeciente luna de la medianoche, y debajo de todo, la criatura del pantano camina hacia los bosques, hacia lo oscuro. Una página fantástica. Todavía me acuerdo cuando leí esta historia por primera vez. Cuando la Cosa del Pantano se materializa en el baño de Abigail es un momento de miedo, y funciona perfectamente gracias al equipo artístico.  

Desde el inicio de “American Gothic”, Alan Moore reinventó a la muchedumbre más tradicional del género del terror. Los vampiros fueron convertidos en criaturas subacuáticas en el lago Rosewood; el mito del hombre lobo fue transformado en una alegoría del machismo, la subyugación de la mujer y las fases lunares reemplazadas por el ciclo menstrual. Ahora Moore juega con la clásica casa embrujada, llenando de crítica social la vacía figura del fantasma.

¡Bang, bang! Seguramente hemos oído esta onomatopeya antes, y Alan Moore juega con ella. Por un lado, el bang-bang hace referencia al disparo del revólver, pero también al sonido del martilleo. En "Danza fantasma" (febrero 1986) ambos elemenos se combinan en una narrativa cautivante. Una familia acaudalada ha construido una casa sobre seis acres de su propiedad. Una construcción tan monumental ha demandado un trabajo constante, y así, el sonido de los martillos y los clavos fue escuchado por años. Hasta que todo se detuvo. Y una vez que se detuvo reapareció un sonido muy familiar. El sonido de las pistolas. Todo hombre, mujer o niño -incluso animales- asesinado por la bala de las armas Cambridge reaparece como fantasma dentro de la gigantesca casa. Y cuando un grupo de amigos visitan la casa, todos los fantasmas despiertan. 

Esta no es una historia políticamente correcta. Alan Moore desafía la hegemonía de grupos como la Asociación Nacional del Rifle (sabemos que la gente que entra en la casa tiene vínculos con esta organización) y eso es lo que cuenta. Porque aquí la idea principal no es algo agradable: Estados Unidos se construyó sobre los cadáveres de los indios, del mismo modo que la casa se construyó gracias a la opulencia generada por la producción y comercialización del rifle Cambridge (una versión más barata del rifle Winchester). Un martillo contra un clavo, una bala contra nuestra carne, todo es lo mismo. Pero el sonido debe parar. Y la Cosa del Pantano sabe qué hacer para lograrlo. 

Aquí el arte está en las manos de Stan Woch y Alfredo Alcalá, y crean una atmósfera ominosa y oscura. Ellos recrean el horror de la muerte y, por encima de todo, la horrenda fascinación que los estadounidenses sienten hacia las armas. Al final, John Constantine reaparece y felicita a la Cosa del Pantano, pero también subraya lo cerca que están del fin: "Tengo un par de boletos de primera fila para el fin del universo". Y eso es algo que merece verse.

February 22, 2013

Swamp Thing # 38 & 39 - Moore, Woch & Bissette

Stephen Bissette & John Totleben
There is a town of the living and there is a town of the dead. On the surface, adults go to work each day while their kids go to school. Below the surface, in the deep and dark waters of Rosewood, the undead are ready to send their offspring into our world.

The first pages of “Still Waters” are quite relevant. We see a group of jovial teenagers running towards the unmoving Rosewood lake: “The boys are running down to the water, laughing and punching each other, goose-fleshed in the cold gold of the hollow sunlight”. These young boys are exploring their own bodies, touching themselves in jest, ready to jump naked into the freezing waters of a lake that no one else dares to approach. But neither their corporal heat nor their youthful exuberance can save them. Soon, they learn why everyone is so fearful about this place, as one of them becomes the victim of a covenant of underwater vampires.

Indeed, if vampires are undead creatures, they don’t need oxygen as we do. Thus living underwater makes perfect sense: the deeper you sink into the water, the darker it gets. At some point, sunlight disappears and so these vampires live in a “weightless twilight”. In Rosewood lake it’s always night. The vampire covenant is feeding their queen with fresh blood, she’s about to give birth to a new generation of blood-sucking creatures, but this time the horror will not take human form.   

John Constantine warns Swamp Thing about this new evil and sends him to Rosewood. Two years ago Swamp Thing had been in this vampire-infested town, and after a flood everyone assumed the vampires had been destroyed (this story took place on Swamp Thing # 3 and was written by Martin Pasko). Under Constantine’s guidance, Swamp Thing discovers that he can materialize a new body anywhere in the planet. So he simply lets his body disintegrate in Louisiana and he reintegrates it in the woods of Illinois.

In “Fish Story” we see the parents looking for their kids, and we also witness the arrival of a new generation of vampiric monsters. Inside the lake, Swamp Thing fights against a horde of vampires; instead of hemoglobin he has chlorophyll in his plant-like veins so they can’t harm him but they are so many that he can’t kill them one by one. It would seem like a standstill, until Swamp Things understands that he’s thinking like a human and fighting like a human, something he clearly isn’t. So instead of using his fists he concentrates and rematerializes his body all around Rosewood lake, he rises, as big and tall as a mountain, and all the water of the lake washes down the valley, and so the sunlight and the violent current movements are enough to exterminate all of Rosewood vampires.  
a reckless group of teenagers / un imprudente grupo de adolescentes

vampires live under water / los vampiros viven bajo el agua

The penciler in “Still Waters” is Stan Woch, and the inker, as usual, is John Totleben. Stan Woch does an absolutely amazing work. The sequence with the boys jumping into the lake is so vivid, so enthu-siastic, one can almost hear the water splashing. The artist makes this group of boys come to life, and at the same time, he creates a very threatening group of underwater vampires. Perhaps his most innovative design is that of the queen of the vampires, an obese and pale woman that looks strangely feminine and yet, very inhuman at the same time. In “Fish Story” Stephen Bissette returns, creating pages of unparalleled beauty. 

In the prologue of this trade paperback, Stephen Bissette explains how on many occasions Alan Moore accepted the suggestions of the artistic team: Bissette and Totleben had been proposing stories when Martin Pasko was the writer, but none had been taken into account. Moore, however, introduced all these seemingly loose plot threads and created “American Gothic”, a saga defined as “a kind of Ramsey Campbell version of Easy Rider”. Around this time, Bissette decided that he would be leaving the title after issue 50. He had a daughter and his wife was pregnant again, and raising a family demanded a lot of hours, time he didn’t have as he was struggling to keep up with deadlines; he mentions his “eternal inability to crank out 23 pages in as many days”. He had been replaced before by other artists, but eventually he decided he couldn’t keep up with the pace. That’s something completely understandable, especially now that it’s rare to find a single artist in Marvel or DC able to complete a 22 page comic book in a month, that’s why artistic teams today are in constant flux, staying on a title for a few issues to be rapidly replaced by other people. Personally, after collaborating with at least 4 different artists for my own stories, I’ve realized that it isn’t feasible to demand your artist to complete something in a month so what I’ve done is taking me precautions and producing always less than 12 stories a year. However, in the 80s, the monthly schedule had to be maintained no matter what.  
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one of the kids is the victim / uno de los chiquillos es la víctima

Hay un pueblo de los vivos y hay un pueblo de los muertos. En la superficie, los adultos van a trabajar a diario mientras sus hijos van al colegio. Bajo la superficie, en las oscuras y profundas aguas de Rosewood, los no-muertos están listos para enviar su progenie a nuestro mundo.

Las primeras páginas de “Aguas quietas” son bastante relevantes. Vemos a un grupo de joviales adolescentes que corren hacia el inmóvil lago Rosewood: "Los chicos están corriendo hacia al agua, riendo y golpeándose unos a otros, con la carne de gallina bajo el frío oro de la pálida luz solar". Estos chiquillos están explorando sus propios cuerpos, tocándose en broma, listos para saltar desnudos en las heladas aguas de un lago al que nadie más se atreve a visitar. Pero ni el calor de sus cuerpos ni su exuberancia juvenil puede salvarlos. Pronto, entienden por qué todos le tienen miedo a este lugar, y es que uno de ellos se convierte en la víctima de un clan de vampiros que viven bajo el agua. 

De hecho, si los vampiros son criaturas no-muertas, no necesitan oxígeno. Por lo tanto, vivir bajo el agua tiene sentido: mientras más profundo nadas, más oscuro es el entorno. En algún momento, la luz del sol desaparece así que estos vampiros viven en un "crepúsculo sin peso". En el lago Rosewood siempre es de noche. El clan de vampiros alimenta a su reina con sangre fresca, ella está a punto de parir a una nueva generación de criaturas chupadoras de sangre, pero esta vez el horror no tendrá forma humana.
a new race of vampires / una nueva raza de vampiros

John Constan-tine advierte a Swamp Thing sobre estos nuevos engendros y lo envía a Rosewood. Hace dos años Swamp Thing había estado en este pueblo infestado de vampiros, y luego de una inundación todos asumieron que los vampiros habían sido destruidos (esta historia ocurrió en Swamp Thing # 3 y fue escrita por Martin Pasko). Bajo la guía de Constantine, Swamp Thing descubre que puede materializar un nuevo cuerpo en cualquier lugar del planeta. Así que simplemente deja que su cuerpo se desintegre en Louisiana para reintegrarlo en los bosques de Illinois. 

En “Historia de pescados” vemos a los padres buscando a sus hijos, y somos testigos de la llegada de una generación de monstruos vampíricos. Dentro del lago, Swamp Thing pelea contra una horda de vampiros; en vez de hemoglobina, él tiene clorofila en sus venas así que no le pueden hacer daño pero ellos son tantos que él no puede matarlos uno por uno. Parecería un empate, hasta que Swamp Thing entiende que está pensando como un humano y luchando como un humano, algo que él no es. Así que en vez de usar sus puños se concentra y materializa su cuerpo alrededor del lago de Rosewood, y se levanta, tan grande y alto como una montaña, y toda el agua del lago se precipita hacia abajo, hacia el valle, y de este modo la luz solar y los violentos movimientos de la corriente son suficientes para exterminar a todos los vampiros de Rosewood.
Swamp Thing intervenes / Swamp Thing interviene

El artista de “Aguas quietas” es Stan Woch, y el entintador, como siempre, es John Totleben. Stan Woch hace un trabajo absoluta-mente maravilloso. La secuencia con los muchachos saltando al lago es tan vívida, tan entusiasta, que uno casi puede oír el chapoteo del agua. El artista hace que este grupo de chiquillos cobre vida, y al mismo tiempo, crea a un muy amenazador grupo de vampiros acuáticos. Tal vez su diseño más innovador es el de la reina de los vampiros, una obesa y pálida mujer que se ve extrañamente femenina y aún así, muy inhumana al mismo tiempo. En “Historia de pescados” Stephen Bissette regresa, y crea páginas de incomparable belleza.

En el prólogo de este tomo recopilatorio, Stephen Bissette explica cómo, en muchas ocasiones, Alan Moore aceptó las sugerencias de su equipo artístico: Bissette y Totleben habían propuesto historias cuando Martin Pasko era el escritor, pero ninguna había sido tomada en cuenta. Moore, sin embargo, introdujo todos estos elementos argumentales aparentemente inconexos y creó “American Gothic”, una saga que definió como “una especie de ‘Easy Rider’ en versión de Ramsey Campbell”. En esta época, Bissette decidió que dejaría el título después del número 50. Él tenía una hija y su esposa estaba embarazada de nuevo, y criar una familia demandaba muchas horas, tiempo que no tenía ya que estaba luchando para mantenerse al día con las fechas de entrega; él menciona su "eterna incapacidad de completar 23 páginas en igual cantidad de días". Ya había sido reemplazado antes por otros artistas, pero eventualmente decidió que no podía seguir con ese ritmo. Algo del todo comprensible, especialmente ahora que es raro encontrar a un artista, ya sea en Marvel o DC, capaz de terminar un cómic de 22 páginas al mes, y es por eso que los equipos artísticos hoy en día están en constante fluctuación, quedándose por pocos números en algún título sólo para ser rápidamente reemplazados después. Personalmente, después de colaborar con al menos 4 artistas diferentes para mis historias, me he dado cuenta de que no es factible demandarle a un artista que complete todo lo que uno quiere en un mes, así que lo que he hecho es tomar mis precauciones y producir menos de 12 historias al año. Sin embargo, en los 80, la periodicidad mensual debía mantenerse a toda costa.